A la vuelta de su primera expedición a través de Asia Central, el pintor y arqueólogo ruso, Nicholás Konstantinovich Roerich, estimó necesario relanzar una antigua idea que determinaba un compromiso de las naciones para mantener y preservar, de los desastres de la guerra, aquellas obras culturales que eran y son patrimonio de toda la Humanidad.

El movimiento, denominado Pax Cultura, enarbolaría un estandarte, una bandera, una insignia encontrada en numerosas culturas de una y otra parte del Planeta: La Bandera de la Paz.

Este símbolo aparecía en el escudo de Tamerlán, en numerosos objetos bizantinos, romanos y escandinavos, en la Virgen de Estrasburgo, en algunos restos arqueológicos de las Culturas de Mohenjo Daro (III milenio a. de C. en India), en los asentamientos Scytas del siglo V a. de C., en inscripciones tibetanas, etc.
Finalmente, el 15 de Abril de 1.935 se firmó el “Pacto Roerich” en la Casa Blanca, Washington (USA). Este Tratado está aún vigente.

Algunas interpretaciones encuentran su significado en la simbología que representan los bienes presentes, pasados y futuros que el Ser Humano ha conquistado. También estarían representadas en ella: la Religión, el Arte y la Ciencia, como aspectos de la propia Cultura.